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Sobre la Rabia
Preguntas sobre la Rabia (Adaptado del sitio Web del Centro Nacional para Enfermedades Infecciosas)
¿Qué es la rabia?
La rabia es una infección viral aguda que ataca el sistema nervioso central de su víctima. Conocida también a veces como hidrofobia, o miedo al agua, la rabia ha afectado a animales y a seres humanos desde tiempos remotos.
Generalmente, la rabia se transmite de animal a animal, o de animal a ser humano, a través de mordidas. El virus de la rabia presente en la saliva del atacante penetra la piel de la víctima a través de la herida abierta. El virus también puede transmitirse al lamerse cuando hay saliva depositada en la piel rasgada.
En los seres humanos, la manifestación de los horribles síntomas de la rabia puede demorar tan poco como nueve días o tanto como un año o más. No obstante, la mayoría de las personas que contraen la rabia, desarrollan los síntomas dentro de un período de 60 días después de haber quedado expuestas a la infección.
Los primeros síntomas de infección por la rabia en los seres humanos son dolor o entumecimiento en el área de la mordedura, fiebre, dolor de garganta, náuseas, vómitos, diarreas, dolor de estómago y letargo. En algunas personas, las primeras manifestaciones de los efectos en el sistema nervioso pueden presentarse a través de la aprehensión, ansiedad, agitación, nerviosismo, insomnio o depresión.
Los síntomas progresan rápidamente, por lo general en cuestión de días, e incluyen parálisis, espasmos de la garganta, delirio, alucinaciones, estado de coma, arritmia cardíaca y finalmente, la muerte.
La demora entre el momento de exposición al virus y el inicio de la manifestación de los síntomas, llamado período de incubación, le otorga a los seres humanos un tiempo para procurar un tratamiento efectivo. Los tratamientos modernos contra la rabia, si son aplicados a tiempo, permiten que nuestros cuerpos luchen contra el virus.
¿Sigue siendo la rabia una preocupación grave para la salud?
La rabia es una enfermedad aterradora y una seria preocupación de salud pública con respecto a las personas y los animales del Sur de la Florida. Desde julio del 2000, se han confirmado 26 casos de rabia en el Condado de Broward. Tres residentes de Broward quedaron expuestos al virus de la rabia de animales y tuvieron que someterse a cinco vacunas contra la rabia después de la exposición, como medida de precaución.
En el Condado de Palm Beach, el brote de rabia comenzó en 1994. Continúa con un número récord de 27 casos reportados en 2002 y un número récord de 39 casos en 2003. Un total de 12 personas entraron en contacto con la rabia animal y recibieron la serie de vacunas antirrábicas de post exposición.
Gracias al éxito de los programas de vacunación contra la rabia, los animales domésticos, especialmente los perros, generalmente están bien protegidos contra la posibilidad de contraer la rabia y de transmitírsela a los seres humanos.
No obstante, es importante estar conscientes de que los gatos, perros, los vacunos, caballos, mulas, ovejas, cabras y los cerdos son todos susceptibles de contraer la enfermedad. De hecho, los gatos representan la mayor proporción de casos de rabia reportados al Centro de Control de Enfermedades, desde 1988.
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¿Cómo puedo saber si un animal tiene rabia?
Pocas áreas de los Estados Unidos están libres de la amenaza de la rabia porque los animales salvajes se mueven de un lugar a otro. En años recientes, entre el 85 y el 90% de los casos reportados de rabia en animales estaban relacionados con animales salvajes. Sin embargo, los animales domésticos sin vacunar o los animales callejeros, tales como perros y gatos, siguen siendo la mayor amenaza para los seres humanos.
La mayoría de las personas asocian al murciélago con la amenaza de la rabia, pero los murciélagos son apenas una de las especies que portan y propagan la enfermedad. Los peores culpables de la rabia, en el orden de incidentes de exposición reportados son: mofetas, mapaches, murciélagos, gatos, zorros, ganado vacuno, perros, caballos/mulas, mangostas (en Puerto Rico), marmotas, ovejas, cabras y cerdos. En la Florida, los peores culpables de la rabia son los mapaches, los zorros y los murciélagos.
En contraste, las ratas, ratones, ardillas, hámsters, conejillo de Indias, jerbos, ardillas listadas y los conejos, raramente son infectados con rabia.
Casi todas las personas piensan que la rabia en los animales es fácil de detectar porque babean excesivamente y echan espuma por la boca. De hecho, la mayoría de los animales darán muestra de estos síntomas sólo en las últimas etapas de la infección, y algunas veces ni siquiera entonces.
Una mejor manera de identificar a los animales que puedan representar un riesgo es reconocer cuando tengan una conducta inusual o anormal. Los animales infectados con rabia, salvajes o domésticos, pueden tambalearse, parecer inquietos, ser agresivos, cambiar el tono del ladrido o gruñido, o parecer que se están asfixiando. Los animales salvajes a veces pierden el miedo a los humanos y actúan amistosamente. Los animales que por lo general eran activos durante la noche pueden pasar a ser activos durante el día. Animales pacíficos a veces se tornan fieros y agresivos.
Los animales salvajes infectados pueden fácilmente transmitir la rabia a las mascotas o animales domésticos. Los caballos o ganado vacuno que salen a pastar se infectan cuando son mordidos por mofetas, mapaches o zorros que se encuentren en sus pastos. Los perros y gatos también pueden quedar expuestos en encuentros con animales salvajes infectados. Las personas que después entran en contacto con estos animales se encuentran también en riesgo de contraer la enfermedad.
Cualquier animal desconocido, salvaje o doméstico, que actúe en forma extraña o inusual, debe ser evitado y tratarse con precaución.
¿Cómo contraen la rabia los seres humanos?
Los seres humanos no contraen la rabia a través de otros humanos. Nunca se ha registrado un caso de transmisión de rabia de humano a humano.
En cambio, la rabia es transmitida a través de la saliva de animales infectados. Cuando una persona es mordida o es lamida en un arañazo, una herida o una membrana mucosa abiertos, el virus puede penetrar en el cuerpo. Las mordidas en la cabeza y el cuello son especialmente peligrosas debido a la proximidad de esas zonas del cuerpo con el cerebro.
La rabia en los seres humanos no es vista con frecuencia por los médicos en los Estados Unidos, y es difícil de diagnosticar debido a la complejidad y variedad de los síntomas. Toda posible exposición a la enfermedad debe ser evaluada por una autoridad médica profesional.
A la más mínima duda de posible exposición a la infección, ¡no pierda ni un minuto! Llame a su médico o departamento de salud local. Si usted está en riesgo y requiere tratamiento, ellos pueden empezarlo rápidamente para evitar la enfermedad.
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¿Dónde se detectan casos de rabia?
Debido al carácter migratorio de muchos de los animales salvajes, la rabia puede propagarse a todas partes del país. La expansión de la civilización hacia los hábitat de vida silvestre y la adaptación de especies salvajes al entorno urbano también aumentan las posibilidades potenciales de transmisión de la rabia.
Desde 1975, ha habido una lenta pero constante propagación de la enfermedad en ciertas regiones:
- Mofetas en el área media del país, desde Texas y Nuevo México a Montana y el este de Ohio.
- Mapaches en el área media del Atlántico, desde Pennsylvania, Nueva Jersey, y Delaware al sur de la Florida.
- Zorros en el noreste, desde Maine al sur de Nueva York y Connecticut, y también en Alaska.
- Murciélagos, concentrados en el suroeste, pero presentes en casi todos los estados.
Datos y cifras sobre la rabia De acuerdo con los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (CDC), en Atlanta, Georgia, han ocurrido casos de rabia en todos los estados de Estados Unidos, excepto en Hawai. La Costa Este es la más castigada. En 1997, fueron reportados un total de 8,513 casos de rabia en los Estados Unidos, siendo 8,509 de esos casos en animales y cuatro en seres humanos. De los 8,509 casos de rabia animal, 7.2% fueron en animales domésticos (incluidos perros, gatos, ganado vacuno, caballos y mulas). Ese número subió en 6.3% en relación con las cifras de 1996.
Varias partes del país están plagadas de diferentes cepas de rabia, que son identificadas por sus más comunes portadores. En Michigan, el murciélago y la mofeta son los portadores más prevalecientes. Estos dos portadores son comunes en otros estados del medio oeste también. Hacia el este, predomina la cepa del mapache--que tiene la tendencia a hacer que sus víctimas sean más agresivas que otras cepas--, siendo responsable del mayor número de casos de rabia desde Maine a Florida y hacia el lejano oeste y este de Ohio. De hecho, la virulenta cepa del mapache es la más común entre todas las cepas de rabia, responsable del 50.5% de todos los casos de rabia reportados en 1997. (El número de casos de rabia debido a la cepa del mapache en el noreste ha incrementado dramáticamente en alrededor de los últimos cinco años, debido en gran parte a la migración de los mapaches desde el sudeste.) La cepa canina (encontrada en zorros, coyotes y, en menor medida, en lobos) es la más común en Texas y las zonas oeste de los Estados Unidos y Canadá.
Los casos de rabia en la zona oeste de los Estados Unidos tienden a concentrarse alrededor de las áreas metropolitanas, tales como Denver y Salt Lake City. Las personas se inclinan por construir estructuras que a los animales salvajes les gustan, como los vertederos de basura y las zanjas de drenaje. Los animales son atraídos por la comida y el refugio que estas estructuras les brindan.
¿Qué medidas de precaución debo tomar? Aunque la vacunación de las mascotas y las leyes de control de los animales más estrictas están dando buen resultado para limitar la propagación de la rabia, el peligro aún existe. Todos debemos observar algunas precauciones sencillas y básicas para protegernos:
- Las leyes del Condado de Broward requieren que todos los gatos y perros (de cuatro meses de edad y mayores) reciban la vacuna contra la rabia todos los años y que lleven puesta la placa de licencia del condado. Aunque usted puede comprar una placa de identificación sin una vacuna antirrábica, la placa de licencia del condado prueba que su mascota recibió su vacunación anual. Las vacunaciones anuales le protegen a usted, a su mascota y a su familia.
- Evite el contacto con los animales. Una mofeta o un mapache que actúe amistosamente y que sea visto durante las horas del día es algo inusual y debe evitarse. Ataques no provocados son frecuentemente evidencia clara de rabia. Ponga especial cuidado en mantenerse alejado de animales que parezcan estar enfermos o que actúen de forma extraña. Inclusive animales que parezcan sanos pudieran estar infectados.
- Enséñele a sus hijos a mantenerse alejados de animales salvajes y de gatos y perros desconocidos. Asegúrese de que le digan inmediatamente si han sido mordidos o arañados por un animal.
- Los dueños de perros deben confinar a sus mascotas a los límites de su propiedad. Cuando esté fuera de los límites de la propiedad del dueño, el perro debe estar sujeto por una correa.
- Mantenga a los gatos dentro de la casa todo lo más posible.
- Mantenga a las mascotas alejadas de los animales salvajes, especialmente durante la noche que es cuando están más activos.
- No deje la comida de las mascotas fuera porque atraerá a los animales salvajes hacia su propiedad para aprovechar la facilidad de comer sin problema.
- No alimente a animales salvajes.
- Evite tocar a animales muertos. Si tuviera que hacerlo, use guantes. En caso de una mordedura u otra exposición potencial, busque consejo y tratamiento experto de su médico o departamento de salud.
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¿Qué hacer si quedo expuesto a la rabia?
Los médicos llaman "exposición" cuando las personas son lamidas por animales potencialmente infectados de rabia.
Si usted piensa que puede haber estado expuesto a la rabia, lave el área afectada con agua y jabón. Luego llame a su médico o al departamento de salud.
La exposición es a veces difícil de determinar porque los animales con rabia que muerden a las personas pueden no haber empezado a dar señales de la infección.
Debido a que los médicos no quieren tratar a un paciente contra la rabia sin evidencias sólidas de exposición, usted y su médico deben sopesar algunos factores importantes antes de proceder al tratamiento:
- ¿La mordida fue de una especie animal susceptible a contraer la rabia? Las mordidas de animales salvajes, especialmente de mofetas o mapaches, siempre son sospechosas.
- Si en el incidente estuvo involucrado un animal doméstico, ¿estaba actuando de forma extraña? ¿El animal estaba vacunado contra la rabia? Si la exposición fue al lamerle un animal, ¿fue cerca de un arañazo abierto, una herida o una membrana mucosa, como la boca, la nariz o los ojos?
- ¿Hay rabia en su área?
Usted y su médico deben rápidamente evaluar las respuestas a estas preguntas. Si el animal está muerto, usted debe guardar el cadáver para que sea examinado (recuerde usar guantes). Si el animal está vivo, trate de capturarlo para que sea examinado y mantenido en observación. Tenga cuidado y evite mayores riesgos al tratar de capturarlo. Si el animal se escapa, observe su descripción para poder identificarlo más adelante.
Dígale a su médico todo acerca de la posible exposición.
¿Cuál es el tratamiento para la rabia? Algunas personas tienen miedo de procurar tratamiento contra la rabia porque han escuchado hablar sobre una larga serie de pinchazos dolorosos en el estómago. Afortunadamente, ¡eso es cosa del pasado!
El tratamiento "post-exposición" es administrado después de una mordida o lengüetada por parte de un presunto animal con rabia. En los Estados Unidos, consiste en una serie de sólo cinco inyecciones en el brazo. Una inyección de globulina antirrábica también es administrada en el momento del primer tratamiento.
El tratamiento antirrábico con vacunas y globulina ha demostrado ser 100% efectivo si se administra dentro de los 14 días de exposición. Los médicos no quieren que usted espere tanto tiempo. El tratamiento debe empezar lo antes posible.
La mayoría de las personas no tienen una reacción adversa a la vacuna antirrábica, pero puede presentarse un poco de hinchazón, enrojecimiento o dolor.
Información sobre la rabia en los caballos Si usted tiene gatos o perros, lo más probable es que no dude en suministrarles la vacuna contra la rabia regularmente. Pero, ¿sabía usted que su caballo es susceptible a contraer esta enfermedad fatal e incurable? Los caballos pueden contraer la rabia tan fácilmente como los perros y los gatos; quizás hasta incluso con mayor facilidad, teniendo en consideración que generalmente se mantienen en lugares donde pueden tropezarse con animales salvajes infectados con rabia, los más propensos a ser transmisores de la enfermedad. Aquí está lo que tiene que saber sobre la enfermedad y cómo mantener su caballo a salvo y a usted también.
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La vacuna antirrábica El virus de la rabia (lissavirus--la palabra liss es griega y significa "locura" o "rabia") es miembro de la familia de los rabdovirus. Según Steve Halstead, DVM, veterinario del programa para equinos, cerdos y otros animales de compañía, en el Departamento de Agricultura de Michigan en Lansing, el virus puede causar la enfermedad en cualquier mamífero, incluyendo los seres humanos. De hecho, los caballos y los seres humanos son dos especies mamíferas con un grado de susceptibilidad de contraer la enfermedad por encima del promedio. Por otra parte, los animales salvajes pequeños, tales como las ardillas y otros roedores, son bastante resistentes a la enfermedad.
"No sabemos por qué, exactamente", expresa Halstead. (En una nota aparte, él añade que esta diferencia de susceptibilidad es una razón por la que manipular un animal salvaje joven o herido no es una buena idea: usted tiene la probabilidad de ser mordido por un animal con grandes posibilidades de tener rabia.)
Con respecto a la rabia, lo más riesgoso son las mordidas. El virus se encuentra en las glándulas salivares del animal infectado y se transmite a través de su saliva, por lo general mediante una mordida o un arañazo, pero potencialmente también a través del contacto con las membranas mucosas o una herida existente de la víctima. En otras palabras, su caballo puede contraer la rabia simplemente a través del contacto con un animal infectado aunque no haya rajadura en la piel. Debe haber un contacto de saliva a la herida (probablemente por una mordida) o contacto de saliva a una membrana mucosa (como por ejemplo, si su caballo lame al animal e ingiere su saliva). Ni la sangre ni la orina, (ni siquiera el rociado de la mofeta), contienen el virus de la rabia.
La rabia es una enfermedad del sistema nervioso central. Esto es lo que sucede cuando un caballo u otro mamífero es mordido por un animal con rabia. Primero, el virus penetra el cuerpo de la víctima a través de la herida de la mordida. Procede entonces a reproducirse en el área local de la mordida, consecuentemente invadiendo los nervios locales. Puede haber zonas localizadas de enrojecimiento o picazón alrededor de la herida de la mordida, dice Halstead, pero en muchos casos, no existen síntomas. La herida de la mordida puede ser tan pequeña que usted ni siquiera sabe que su caballo ha sido mordido.
Luego viene el período de incubación de la enfermedad, durante el cual el virus de la rabia emigra (reproduciéndose por miles de millones mientras avanza) hacia el sistema nervioso central y, finalmente, hasta el cerebro de su caballo, llegando a través de la trayectoria del nervio local. El tiempo de incubación varía según donde fue mordido. Si el animal infectado con rabia lo muerde en una pata trasera, por ejemplo, puede demorar hasta seis meses para que el virus llegue al cerebro, tiempo durante el cual no mostrará signos clínicos de la enfermedad. Pero si la mordida fue cercana al cerebro, digamos, en la nariz, el período de incubación puede ser tan corto como tan sólo dos semanas. Como dice Halstead, "una vez que el virus de la rabia alcanza el cerebro, se enloquece".
A medida que el virus se multiplica, de hecho va consumiendo la sustancia del cerebro, y los síntomas resultantes varían dependiendo de qué partes del cerebro invade el virus. Esta es la etapa rápida y final de la enfermedad; cuando usted venga a darse cuenta de los síntomas, es porque la muerte es ya sólo cuestión de tres o cinco días. "Una vez que la encefalitis se desarrolla, no hay regreso", señala Halstead.
La rabia severa causa encefalitis (inflamación de los tejidos del cerebro) o meningitis (inflamación de la membrana protectora entre el cerebro y el cráneo), de acuerdo con Halstead. Los síntomas pueden incluir fiebre alta, ceguera temporal o permanente, cambio de conducta, depresión, salivación excesiva, dificultad para tragar (causada por la parálisis de los músculos faciales y las glándulas salivares, donde el virus está concentrado), arritmia cardíaca, conducta anormal agresiva o nerviosa, cólicos, depresión y apoplejía. Un caballo con rabia u otro animal podría mostrar fotofobia (aversión a la luz) o hidrofobia (se piensa que es "miedo al agua", debido a las reacciones aparentemente violentas frente al agua. Sin embargo, como explica Halstead, la manifestación de agresividad puede ser resultado de la enloquecedora combinación de una sed extrema y la imposibilidad de beber causada por la paralización de los músculos de la cara y la garganta).
Un caballo u otro animal con rabia que muestra una conducta agresiva se dice que está afectado por la forma "furiosa" de la enfermedad. Si muestra extrema depresión y letargo se dice que sufre de la forma "tonta" o "estuporosa" de la enfermedad. En los caballos, la última es la forma más común.
Si el caballo no es destruido de una forma humanitaria después de comenzar a manifestar los síntomas, finalmente caerá en un estado de coma a medida que la enfermedad devaste su cerebro, y pronto le seguirá la muerte.
Como explica Halstead, el virus de la rabia evoluciona para maximizar sus posibilidades de sobrevivir a través de la transmisión de víctima a víctima. Se concentra en la saliva del animal infectado y también comúnmente produce conducta agresiva. Los animales con conducta agresiva son más propensos a morder, y la herida de la mordida es la oportunidad perfecta para el virus. Nunca se ha reportado un caso de transmisión de rabia de caballo a persona, dice Halstead; no obstante, la posibilidad aún existe.
Cómo diagnosticar la rabia en los caballos La rabia en los animales vivos no se puede diagnosticar a través de pruebas de sangre, saliva u orina ni por ningún otro medio. La única forma de obtener un diagnóstico definitivo es examinando el tejido del cerebro de la víctima, lo cual, naturalmente, no se puede hacer hasta después que ocurra el fallecimiento. (Se pueden hacer diferentes pruebas en los seres humanos.) Utilizando una tintura especial (prueba fluorescente anticuerpo directa o dFA), los investigadores pueden identificar cuerpos negros (grupos del virus de la rabia) en sustancias del cerebro afectadas. Si un veterinario sospecha la presencia de la rabia, lo más probable es que ordene que se realice una autopsia y si se determina que ésta fue la causa de la muerte, lo notificará a los funcionarios de salud pública.
Debido al hecho de que las pruebas antes del fallecimiento no pueden determinar la presencia del virus de la rabia, los veterinarios ocasionalmente tienen que hacer un poco el papel de detectives cuando se ven frente a un caballo cuyos síntomas podrían deberse a la rabia o a otro dolencia con posibilidades de tratarse médicamente. Algunos síntomas, tales como fiebre, manifestaciones de colitis o falta de coordinación, podrían estar presentes en caballos con otras enfermedades neurológicas. Entonces, ¿cuál es la señal? ¿Cómo puede un veterinario saber si la condición del caballo puede remediarse con un tratamiento o si la eutanasia es la única opción?
La primera pregunta, por supuesto, es si el caballo está actualmente vacunado contra la rabia. Según Halstead, no se han reportado casos de caballos con rabia si se le han administrado apropiadamente las vacunas contra la rabia. Segundo, el veterinario tomará en consideración las evidencias. Si el caballo manifiesta síntomas semejantes a los de la rabia dos meses después de que su dueño vio que un mapache lo mordió mientras pastaba, el diagnóstico probablemente sea que no es del cerebro. Si el caballo manifiesta múltiples síntomas, y uno o más parecen ser neurológicos, eso es otra señal fuerte. Tercero, el veterinario considerará la historia del caballo. Si se sabe que el caballo sufre ataques periódicos de cólicos, por ejemplo, y está manifestando síntomas idénticos esta vez, lo más probable es que se trate de otro dolor de estómago. Pero si está actuando de forma anormalmente agresiva y de aparente colitis, o salivación excesiva o muestra dificultad para tragar, los signos podrían apuntar hacia la infección de la rabia.
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Causa y prevención de la rabia en los caballos La mayoría de los caballos habitan en ambientes colindantes con el hábitat de animales salvajes; en el campo, cerca de los bosques, los cañones y otras áreas que las criaturas salvajes consideran su hogar. Los animales salvajes atraviesan de vez en cuando arenas y pastos, y algunos hasta podrían aventurarse a entrar a la granja buscando algo de comer o hasta para instalarse. Por eso es que los dueños de caballos deben "suponer que la exposición a la rabia puede suceder", dice Halstead, y deben tomar las precauciones correspondientes.
Cuarentena, sufrimientos agonizantes, muerte segura... eso es lo que le espera a su caballo si contrae la rabia. Inclusive si usted vive en un área con baja incidencia de casos de rabia reportados, o si su caballo habita en un establo acolchonado, con un administrador de la granja siempre al tanto, ¿por qué arriesgarse, por muy poco que sea el riesgo, cuando tomar medidas preventivas es tan fácil y económico? Como señala Halstead: "Ningún caballo es supervisado las 24 horas del día. Usted no puede saber lo que está pasando en la granja cada minuto."
Aunque usted cierre firmemente las puertas para impedir la entrada de mapaches y otros animales pequeños que anden merodeando, podría no evitar que un murciélago entre volando y haga nido en los aleros, por ejemplo. Un murciélago infectado de rabia y descoordinado que caiga en el establo y un caballo curioso podría muy bien equivaler a una mordida mortal.
Varios fabricantes farmacéuticos ofrecen vacunas antirrábicas, y cuatro tienen licencia para su uso en los caballos. Las vacunas son económicas; su veterinario probablemente le cobre alrededor de $15, dice Halstead. Después de la vacunación inicial, todo lo que necesita es una reactivación a intervalos de 12 meses. (La época del año de la vacunación inicial no importa, expresa, siempre que la vacuna sea administrada en la misma época cada año.) Halstead señala que algunos estados prohíben que personas que no sean veterinarios certificados compren o administren vacunas antirrábicas. "Pero muchos veterinarios, conociendo la importancia de esta vacuna, la administrarán por un poco menos del costo, simplemente con tal de garantizar que sus pacientes sean vacunados regularmente de forma apropiada y que la vacuna sea manejada adecuadamente."
Algunos veterinarios, dice, hasta ofrecen clínicas a bajos costos para caballos, que son similares a las clínicas contra la rabia para perros y gatos como las que usted ve ocasionalmente anunciadas en los periódicos locales o en su Sociedad Humanitaria o en la consulta del veterinario.
Potros de hasta tres meses de nacidos pueden (y deben) ser vacunados contra la rabia, con reactivaciones regulares cada año. Una nota importante: La vacuna antirrábica es efectiva sólo cuando se administra antes de la exposición a la enfermedad. La vacuna no tiene efecto alguno después que su caballo es mordido o expuesto de algún otro modo. La única "cura" contra la rabia en existencia es la administración de un anticuerpo, seguido de una serie de cinco vacunas, que se administran a personas que se han enfrentado a un animal que se sabe que tiene rabia. No existe un tratamiento como éste para los caballos ni para ningún otro animal. El equivalente es mantener a su caballo bajo un programa regular de vacunación contra la rabia. No obstante, Halstead insiste en la importancia de comunicarse con su veterinario de inmediato si un caballo que no esté vacunado manifiesta síntomas de la rabia, particularmente si usted sabe que se enredó con un animal salvaje pocas semanas o meses antes. Aunque todos sus caballos estén debidamente vacunados contra la rabia, llame a su departamento local de salud y control animal si ve a algún mapache, mofeta, zorro, coyote, murciélago, zarigüeya o cualquier otro animal salvaje (especialmente un perro o un gato) cuyo comportamiento sea extraño, en particular si aparenta ser más agresivo o más manso de lo que usted esperaba, o si observa salivación excesiva o falta de coordinación. Nunca se acerque usted a un animal en esas condiciones, y aleje a sus propios animales del peligro hasta que el animal sospechoso haya sido retirado.
Para más información sobre la rabia en los animales, así como en los seres humanos, comuníquese con el Centro de Control y Prevención de Enfermedades, Sección de la Rabia,
MS G-33,
1600 Clifton Rd. NE, Atlanta, Ga. 30333; teléfono (404) 639-1050 o visite el CDC en la World Wide Web en www.cdc.gov/ncidod/dvrd/rabies. El sitio Web contiene un número de artículos que se pueden bajar gratuitamente, así como estadísticas y enlaces a sitios relacionados.
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