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¡Semillas, gloriosas semillas!

Por Bob Chapman

Cuidar una planta desde la semilla es una hermosa y antigua forma de lograr un fuerte sentido de realización y le da un elevado sentido de orgullo por su jardín. Cultivar, rastrillar, nivelar y crear surcos en la tierra para las semillas son algunas de las experiencias más placenteras para un jardinero.

Hay semillas para flores anuales, bienales y perennes en abundancia en estantes de semillas en tiendas o viveros o se pueden comprar a tavés de la gran cantidad de catálogos que llegan a su buzón cada año. En la actualidad, las maravillas de la red mundial nos permiten comprar en línea, lo que nos da más opciones para comprar semillas para flores.

Las semillas son el componente más económico de la jardinería, por lo que es sensato comprar las semillas de mejor calidad que pueda obtener.

Empiece con el paquete
El paquete generalmente le da mucha información sobre cómo cultivar la semilla con éxito. Ya sea que usted compra el paquete de semillas en una tienda de venta al por menor, en línea o a través de un catálogo de pedidos por correo, el paquete es el primer lugar donde puede buscar una orientación.

Siempre lea el paquete de semillas para verificar la "fecha de consumo preferente". Generalmente dice "Empaquetado para 2006" o algo similar.

Las semillas más viejas, las que pueden haber quedado de años anteriores, a menos que se hayan almacenado cuidadosamente en condiciones de temperatura y humedad, no tendrán una germinación tan alta como las semillas más frescas. Es mejor empezar con semillas frescas.

El paquete de semillas le indicará el índice de germinación. El índice de germinación generalmente se da como porcentaje, por ejemplo "Germinación: 86%". Esto significa que por cada 100 semillas que se siembren y se cuiden, germinarán 86. A los índices de germinación los determinan las compañías de semillas y son un promedio de las pruebas de germinación que realizan. La semilla que usted compra es posible que en realidad tenga un índice de germinación más alto o más bajo, pero seguramente estará muy cerca del índice que figura en el paquete.

El milagro de la semilla
La semilla es el equivalente botánico de un huevo. Representa el principio mismo de una planta, junto con el "alimento" suficiente para que el almácigo comience a crecer. Pero una semilla no germinará ni crecerá hasta que se hayan suministrado cuatro cosas: calor, aire, agua y luz.

Calor
Del mismo modo que el huevo, la semilla necesita calor para germinar. La temperatura ideal para la germinación generalmente se ofrece en el paquete de la semilla. Si usted siembra la semilla directamente en el suelo, ésta no germinará hasta que el suelo se caliente. Siembre las semillas en el jardín después de la fecha de la última helada de su zona.
 
Aire
Las semillas, al igual que las plantas, necesitan aire para respirar. La forma más común de privar a las semillas y plantas del aire que necesitan es a través del riego excesivo o la falta de drenaje. Por ese motivo, es necesario suministrar un medio de crecimiento suelto que permita el drenaje del exceso de agua. Al rastrillar la tierra para prepararla para la siembra, usted suministra el medio de crecimiento suelto necesario. Si la semilla está rodeada de agua, se ahogará por falta de oxígeno. Lo mismo ocurre con las raíces nuevas y tiernas que necesitan aire para desarrollarse y demasiada agua las mataría.

Agua
La semilla necesita agua para la germinación. Las cáscaras de algunas semillas son duras y el agua no puede penetrar. Deben realizarse muescas o cortes ligeramente en la cáscara. Este proceso se denomina escarificación. Un ejemplo de semilla que necesita escarificación es la semilla del geranio. Cuando la semilla absorbe el agua, se hincha y ese es el primer signo físico de que la germinación ha comenzado.

Es muy importante no dejar que el medio (su suelo) alrededor de la semilla se seque.

Luego de la germinación y cuando el almácigo ha consumido el alimento almacenado en la semilla, el agua transporta los nutrientes que la planta necesita para sobrevivir.

Luz
Una vez que germinaron, todas las plantas necesitan la luz del sol para crecer.

Consejos sobre manipulación de la semilla
Existe una variedad prácticamente infinita de tamaños de semillas. Algunas son extremadamente pequeñas, el tamaño del polvo, tales como las semillas de begonia que aumentan aproximadamente a un millón de semillas por onza. Otras son bastante grandes, como las semillas de calabaza, las semillas de girasol y las semillas de tamaño gigante del coco. Las semillas grandes se manipulan con facilidad al sembrarlas pero las semillas pequeñas pueden ser difíciles de distinguir y controlar durante la siembra.

Existen diversas maneras de manipular en forma más sencilla las semillas pequeñas y de evitar que caigan en grupos o se acumulen al sembrar. Una forma sencilla de manipular las semillas pequeñas es mezclarlas en un tarro o recipiente con azúcar blanco de mesa. La mayoría de las semillas son oscuras de modo que contrastan con el azúcar blanco y de esa manera es más fácil verlas. Mezcle las semillas con el azúcar removiéndolas o batiéndolas. Esto ayudará a distribuirlas en forma más pareja en el azúcar. Luego puede utilizar una cuchara para quitar la mezcla y desparramarla por el suelo para realizar una siembra más pareja. El azúcar no dañará las semillas ni los almácigos y se disolverá en el suelo cuando las riegue.

También podrá encontrar utensilios para sembrar semillas que le permitirán verter adentro sus semillas (generalmente dentro de surcos profundos con un pequeño orificio en un extremo) y tener un mejor control al sembrarlas que si simplemente las agitara fuera del paquete.

Un trozo de papel doblado a la mitad puede ofrecer un surco profundo para colocar semillas de manera que pueda observarlas y luego las sacude suavente en los surcos tapando el extremo abierto con su dedo.

 

Bob Chapman es un jardinero y contratista de diseño de jardines muy conocido. Actualmente en retiro, Bob ocupa su tiempo colaborando como escritor independiente con numerosos artículos y columnas sobre jardinería, y es muy solicitado como conferencista y asesor de horticultura.

Desde 1987, Bob ha sido columnista regular del San Jose Mercury News. Además sus escritos aparecen en el San Diego Tribune, Sacramento Bee, Fresno Bee y en el Grupo de Periódicos del Times. Él fue el ganador en 1991 del Premio Quill and Trowell de la Garden Writers Association of America, por el mejor artículo sobre jardinería publicado en un periódico en América del Norte.

Bob se especializó en Horticultura Ornamental en Cal-Poly, San Luis Obispo. También ha servido como integrante de la Professional Gardeners Association.

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